¿De dónde sale el dinero para contratar developers?

En el mercado global hay una gran demanda de programadores. En las grandes ciudades la rotación es muy grande, los programadores cambian de trabajo con facilidad y frecuencia, consiguiendo unos salarios cada vez mayores. Ser programador se ha convertido en la profesión de moda y pedir cada vez más dinero también. ¿Pero de dónde viene ese dinero? ¿estamos viviendo una burbuja? La sociedad sería diferente si tratásemos de entender de dónde viene el dinero y hacia dónde va, para qué se utiliza. Tomaríamos mejores decisiones a la hora de cambiar de trabajo, incluso de planificar la carrera profesional. Sería una sociedad más consciente. También habría más emprendedores. Sobre dinero y conciencia siempre recomiendo ver las conferencias de Joan Antoni Melé, que explica perfectamente a quién sirve el dinero.

Principalmente hay tres grandes modelos de negocio alrededor del software: Producto, Servicio y combinación de ambas.

  • Product,  empresas que han desarrollado su propio producto. A su vez en este grupo hay varios modelos de empresa.

    • Las que han triunfado comercializando su producto y generan grandes beneficios y una entrada de dinero recurrente. Las multinacionales con un gran músculo financiero. En este grupo hay empresas increíblemente rentables como algunas de videojuegos que generan millones y millones de euros de beneficios diariamente. Estas empresas pueden pagar a sus programadores lo que quieran y de hecho son de las que más pagan. Sueldos en España de 60k, 70k, 80k euros brutos e incluso más. Su preocupación está en encontrar más programadores, no tienen problema en pagarles lo que sea.

    • Luego están los emprendedores heroicos que sin grandes fortunas de inversión, con un pequeño préstamo o incluso con lo que ahorraron con sus ingresos prestando servicios, consiguen levantar una empresa trabajando con mucho esfuerzo durante muchos años. Son empresas que miman a su cliente, cuidan mucho a su producto y suelen tener unos valores que generan equipos de alto rendimiento con gente implicada. Podríamos a su vez dividir este grupo en generaciones. Algunas consiguieron ocupar un nicho de mercado en la era "pre-internet" y todavía viven de las rentas. Se han vuelto lentas, pesadas y obsoletas. En cambio otras más jóvenes han entendido la importancia de la experiencia de cliente, son modernas, utilizan tecnología estándar y son capaces de cambiar con rapidez.

    • Por otro lado están las que han pedido dinero prestado o conseguido inversión privada y están luchando por llegar a generar ingresos con su producto, pero que de momento no los generan. En este grupo están las startups que no han llegado todavía al "breakeven". Son empresas de alto riesgo. Algunas startups apuestan muy fuerte por su equipo de tecnología, pagando sueldos muy fuertes, sobre todo si el capital es extranjero. Les sale más barato contratar programadores senior en España que en su país. Los inversores tienen una fuerte capacidad de influencia en ellas y lo mismo deciden doblar la plantilla que despedir a la mitad de la plantilla sin previo aviso de un día para otro o se declaran en quiebra. He visto varias veces esta estrategia tras una reunión de comité de inversores. Alguna vez ha habido escándalos de empresas que contrataron a programadores senior que venían de estar cómodos en otras empresas y que poco después les despidieron. Sinceramente no me parece una buena política ni gestión de empresa, transmite una gran falta de humanidad. Pero creo que los que aceptaron el puesto debían ser conscientes del riesgo que corrían. No creo que nadie les apuntase con pistola para cambiar de trabajo.

  • Servicio:

    • Empresas que proveen de programadores a otras empresas y los envían a trabajar a sus instalaciones. Algunos llaman a este modelo "body shopping", en referencia a que los clientes pagan por número de programadores y horas de trabajo que hacen en las oficinas de cliente. Hay muchos motivos por los que la grandes empresas cuentan con estas consultoras para proveerles de personal. Uno de ellos es que pueden crecer o reducir personal con facilidad y poco riesgo. Si la consultora tiene una trayectoria que le proporciona reconocimiento y prestigio, pueden cobrar a sus clientes unas tarifas con márgenes muy rentables. Los clientes son empresas muy grandes y los encargados de contratar los servicios de la consultora no quieren arriesgarse a equivocarse, por lo que intenta contratar a la consultora más grande aunque sea más cara (y a veces también la más incompetente). Es un juego de peces gordos. Como son empresas tan grandes, hay proyectos muy bonitos y equipos muy buenos con programadores muy profesionales. Pero es una minoría. Lo que más abunda es la mediocridad. Mal ambiente y poco espacio para aprender y crecer. En mi experiencia, los clientes de estas empresas aplican el modelo industrial al software porque no han entendido como se hace software. Son las que menos valoran a los programadores porque no conocen ni entienden la profesión. Las administraciones públicas son parte de este grupo de clientes (por desgracia). Pero eso sí, estas consultoras pagan bien y dan a los empleados sensación de seguridad así que mucha gente decide trabajar ahí en sus cubículos, haciendo muchas horas extra. Cuanto más grande la consultora, menos suele pagar a los programadores. Aquí hay desde empresas que pagan 14k anuales a sus programadores hasta las que llegan a pagar 80k. Sus clientes rara vez van a pagar más de 40k por una persona porque, como puse antes, no valoran mucho lo que están contratando. Así que estas consultoras pierden dinero con la gente senior con sueldos por encima de los 40k, pero se apoyan en ellos para formar a los más juniors que es a los que les gana más margen. También ayudan a dar buena imagen y con la intención de diferenciarse de la competencia. De ahí que la categoría de senior implique capacidad de liderazgo.

    • Algunas consultoras ofrecen otros servicios además del "body shopping", ofrecen la consultoría. Yo entiendo la consultoría como el servicio que consiste en visitar a los clientes para decirles cómo tienen que resolver sus problemas. Mejora de procesos, modernización, "transformación digital"... Es posible encontrar muy buenos profesionales que se mueven entre clientes con frecuencia para aportarles valor. Típicamente estos consultores no programan ni les ayudan con la programación sino con herramientas y procesos.

    • Luego están las empresas de tamaño más reducido que se dedican a consultoría técnica especializada. Programadores que ayudan a los equipos del cliente a mejorar con sus prácticas de ingeniería. Hay pocas, suele ser gente técnicamente muy buena, inquieta y que le gustan los retos. No es fácil entrar a trabajar a estas empresas porque su velocidad de crecimiento no suele ser tan ambiciosa como las de las consultoras anteriores. Filtran bastante en las entrevistas de trabajo. Las que llevan más de diez años y no superan las 100 personas son mis favoritas porque es un indicador de que han crecido de forma orgánica, mimando al personal y a los clientes. Pagan buenos sueldos pero es difícil que puedan competir con las del primer grupo, sobre todo si no quieren poner en riesgo su salud financiera. El trabajo de esta gente suele consistir en ir a trabajar a donde están los clientes con cierta regularidad con lo cual es inviable el trabajo en remoto.

    • Empresas que realizan desarrollo de productos a medida para otras empresas. Algunos llaman a esto consultoría pero para mí consultoría es lo anterior y no esto. Para mí este concepto es más bien el de boutique, estudio de ingeniería, taller de artesanía, ... hay varias metáforas según los gustos. Hay diferentes tamaños de empresa que se dedica al desarrollo de software. Algunas son las mismas grandes empresas de antes que tienen una línea de negocio dedicadas al desarrollo. Sin embargo en España la mayoría de empresas que realizan desarrollos a medida son de tamaño mediano y pequeño. La mayoría todavía utiliza un modelo de desarrollo a precio cerrado basado en estimaciones y los precios están bastante ajustados. Con el modelo cerrado siempre hay alguien que palma pasta, o la empresa que hace el software o sus clientes, porque las estimaciones no se cumplen nunca. Luego hay otras empresas que han conseguido generar confianza para trabajar para sus clientes firmando contratos ágiles con flexibilidad en alcance o tiempo. En este modelo los clientes pagan por horas o jornadas de programador. La gran mayoría de los clientes que pagan por horas o jornadas de programadores, piden su curriculum para negociar las tarifas. Si ven que la persona tiene pocos años de experiencia exigirán tarifas más baratas independientemente de sus conocimientos, experiencia, formación, etc etc. El precio por hora depende de variables como el país, la cuidad, el curriculum de la persona, la duración del proyecto (volumen de horas contratado) y la reputación de la empresa. En España si estas en una gran ciudad y tu reputación es muy buena, podría ser que llegases a cobrar la hora de un senior (muy senior) en 60€ pero lo más normal es que esté entre los 40€ y los 50€. Si el proyecto es de seis meses o más, el precio suele bajar. Si no tienes mucha reputación y estas lejos de los clientes, el precio hora más bien anda entre los 20€ y los 30€/hora. El precio hora de personas con menos experiencia puede ir desde los 10€/hora en adelante. Por debajo de eso es muy difícil poder cubrir costes incluso con los salarios más bajos. Algunas de estas empresas están cerca de sus clientes en las grandes ciudades y esto ayuda a generar confianza ya que los clientes pueden visitarles en cualquier momento. Otras se dedican al "outsourcing", es decir afrontan desarrollos para clientes que típicamente están lejos (en otro país) y que quieren externalizar desarrollo sobre todo para ahorrar coste. Hay empresas de desarrollo de outsourcing que ofrecen tarifas de 5€/hora por desarrollo de software.

  • Servicios sobre producto de terceros:

    • Son empresas que venden producto de terceros y se llevan una comisión por la venta y que dan servicio de instalación, formación consultoría alrededor de ese producto. Por ejemplo empresas que son partners de Atlassian y ofrecen servicios de consulotoría sobre Jira, o que venden GSuite o bien MS Office 365... Estas empresas son un híbrido de las otras y a menudo incluyen sus propios desarrollos a modo de plugins o servicios adicionales alrededor del producto principal. Están al lado de sus clientes o se desplazan hasta ellos y lógicamente están especializados en los productos de su partner/proveedor.

Existen más modelos híbridos y oportunidades de hacer negocio alrededor del software. Un libro que lo explica muy bien es "The Business of Software" the Erik Sink ... Lo leí hace más de diez años pero estoy seguro que la mayor parte del libro sigue vigente hoy en día.

Ahora además de conocer un poquito sobre los modelos de negocio, también es importante tener unas nociones básicas sobre finanzas de la empresa para tener más criterio antes de juzgar a una empresa sobre su política de sueldos. Cuando hablamos de sueldo bruto, por ejemplo 30k euros anuales, la empresa tiene que pagar al estado un 33% más en concepto de seguridad social. Es decir, para 30k, la empresa paga alrededor de 43k por el empleado (en España). Además la empresa si realiza una gestión financiera sana, debe poder ahorrar dinero para una posible baja laboral y para pagar finiquito a sus empleados. En las empresas de servicio además resulta de que pocas veces está facturando a cliente el 100% de la plantilla. A veces un proyecto se acaba y hasta que llega el siguiente hay periodos donde no entra dinero, con lo cual las empresas de servicio necesitan ahorrar y ser más precavidas con el flujo de caja porque los ingresos pocas veces son recurrentes y constantes.

Con esta información la pregunta que lanzo es, ¿pueden todas las empresas del sector TIC pagar lo mismo a los programadores?. Claro que no. En los últimos meses he recibido candidaturas de personas que querían venir a trabajar con nosotros, algunas de ellas conocidos a quienes yo estimo profesionalmente. Algunas están trabajando en grandes ciudades en grandes empresas con capital extranjero. Cuando llegaba la hora de hablar de sueldo, todo el mundo dice lo mismo. "El sueldo no es lo que más me importa pero si cambio de trabajo cono mínimo quiero cobrar lo mismo que ahora". Y digo yo, ¿quién se inventó la regla de que solo merece la pena cambiar de trabajo cuando te van a pagar más dinero? ¿No hay otros motivos/valores por los que merece trabajar en una empresa? ¿qué hay de malo en cambiar de trabajo y ganar menos sueldo? Estoy pensando en el valor que tienen los compañeros, los objetivos de la empresa, el impacto del trabajo en la sociedad, la oportunidad de crecimiento personal, la opción de teletrabajo, las facilidades para formación... ¿todo eso no tiene valor?

Cuando expliqué a algunas personas que desafortunadamente no podíamos igualar su sueldo, algunas reacciones fueron del estilo de, "¿qué pasa, que yo no lo valgo?". Y eso significa que tenemos un gran desconocimiento de cómo funciona el negocio del software y significa que por eso no estamos tomando las mejores decisiones a la hora de cambiar de trabajo o de elegir un trabajo.

Nuestra empresa, Lean Mind, es una marca nueva que no llega a los dos años de vida y que está establecida en una región ultraperiférica de Europa llamada Canarias. Que hace software desde Canarias para clientes que están fuera. Nuestros competidores son otras empresas de outsourcing de países como Ucrania, Polonia, Estonia, República Checa, Rumanía, India, Argentina, Bolivia, ... donde hay muy buenos programadores y unas tarifas más bajas que aquí. En algunos de esos países ni siquiera tienen que pagar impuestos como la seguridad social. Varios de nuestros clientes potenciales nos han descartado más de una vez porque les ofrecían mejores tarifas en esos países. No cuento esto desde una posición victimista simplemente es nuestro contexto. La otra cara de la moneda es que aquí tenemos mucho talento, baja rotación y gente que valora mucho el buen clima laboral. En realidad no me puedo quejar de nada, al contrario. La verdad es que nos va de maravilla. Gracias a la comunidad, a mi reputación y sobre todo a lo bien que lo estamos haciendo. Nuestros clientes están contentos y mantenemos con ellos una relación de colaboración, usando contratos ágiles en lugar de presupuesto cerrado. Cada vez nos recomienda más gente y esto es lo fundamental para un crecimiento sano de la empresa, las recomendaciones de clientes satisfechos. Ahora bien, que yo sea conocido en nuestra pequeña comunidad ágil/craftsmanship no significa que sea rico ni que la gente me pague con lingotes de oro, nada más lejos de la realidad. Cerrar ventas le cuesta mucho trabajo a cualquiera. No soy ningún famoso, la gente no me pide autógrafos por la calle (afortunadamente).

Estamos muy contentos, creciendo poquito a poco en todos los sentidos, con una economía sana y sobre todo con un gran equipo. Ver reunida a tanta buena gente que está feliz trabajando en equipo, da una satisfacción que no se paga con dinero. Ver la ilusión en las personas no tiene precio. Tenemos tiempo para la formación y todos estamos creciendo como personas y como profesionales. Pagando los mejores sueldos que podemos para vivir en Canarias, donde el nivel de vida es más barato que Barcelona por ejemplo. Y con la meta puesta en que los sueldos vayan subiendo.

Me apetecía explicar todo esto especialmente para aquellas personas que se toman la molestia de enviarnos su CV desde Barcelona o Madrid y que piden cobrar lo mismo o más. Para que sepan que no es que no les tengamos estima, sino que el mercado tiene sus reglas y nosotros tenemos que jugar con ellas. Siempre les digo que son bienvenidos si quieren venir a vivir a Canarias donde no necesitarán tanto dinero para tener una buena calidad de vida. Y quizás haya veces donde les podamos igualar el sueldo, pero sin duda la motivación para venir con nosotros no será el dinero sino nuestros valores, nuestro impacto en la sociedad donde vivimos. Uno de los principales objetivos de Lean Mind es crear empleo de calidad en Canarias, más oportunidades para las personas para que no se tengan que ir de las islas. Es una región con altísima tasa de desempleo, donde la mayoría de los empleados trabajan en turismo o construcción con unas condiciones laborales muy mejorables. Por eso apostamos por desarrolladores locales.

Después de tener varias conversiones de este tipo con candidatos, tomé la decisión de preguntarle a todas las personas que pasaban la prueba técnica, cuál era su sueldo actual. Obviamente podían mentirme y también podían elegir no responder. Si respondían y era sensato/posible igualar el salario, les hacía la oferta de venir cobrando lo mismo, no más. Y así fue como la gran mayoría de las personas entraron al equipo. Y fue una gran decisión porque esas personas no vinieron buscando más dinero, vinieron por la ilusión de construir juntos un futuro mejor. Todas esas personas siguen estando en el equipo porque compartimos valores, que es la clave para estar motivados en una empresa, estar alineados con los valores.

El mejor momento para marcharte de una empresa es cuando hay una gran discordancia entre tus valores y los de la empresa, eso sí que es difícil de solucionar. Una de las mejores estrategias para encontrar un lugar con tus valores y para madurar como profesional y persona es montar tu propia empresa. Necesitamos más emprendedores en este país. Y no me refiero al autoempleo sino a personas que quieran crear empleo para otras personas.

Las claves del cambio

future ahead

  • ¿Qué cambio estás intentando provocar?
  • ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Para quién?

Empieza con el por qué; gran mensaje de Simon Sinek en la segunda charla TED más vista de todos los tiempos. Si no tenemos muy claro el objetivo, el destino, no llegaremos a ningún sitio. Séneca decía que ningún viento es favorable para el barco que no sabe a dónde va. El primer paso hacia el cambio empieza por responder con honestidad estas preguntas.

Las personas cambiamos cuando la perspectiva de futuro es mejor que el presente. Por eso la narrativa con la que hablamos del futuro es tan importante, la forma en que contamos la historia es lo que permite conectar con los demás. No se trata de mentir sino de saber hacer énfasis en aquellos elementos con son más atractivos para la otra persona, pensando en positivo. Esto requiere ingenio y pensamiento lateral. Y sobre todo requiere empatía cognitiva.

Este tipo de empatía consiste en meterse en la mente de la otra persona, con todos sus valores, sus prejuicios, sus miedos, sus sueños y demás emociones. Cargamos una mochila de vivencias que condicionan nuestra visión del mundo. Al contrario de lo que se suele pensar, no se trata de que yo me ponga en la situación de la otra persona sin más. Pongamos el caso de una persona que es cabeza de familia, con hijos pequeños, que acaba de perder su empleo en un sector con mucho paro. Empatizar con ella no significa que yo con mis valores, prejuicios, deseos y miedos me ponga en su situación y trate de ver cómo me siento. Se trata de quitarme mis gafas de ver el mundo y ponerme las suyas, pensando y sintiendo como esa persona piensa y siente. Y desde ahí darme cuenta de que bajo esa perspectiva el comportamiento de esa persona es totalmente lógico. Mientras el comportamiento del otro nos parece ilógico o incomprensible, nos está faltando empatía cognitiva. Existen otros tipos de empatía como la que se produce mediante las neuronas espejo, pero no es esa de la que estoy hablando. Meterse en la mente de otra persona requiere una profunda motivación, cariño, auténtica curiosidad y ganas de aprender a ver la vida como lo hace esa persona. Es una tarea que puede llevar años. Una vez situados ahí podemos empezar a construir la narrativa sobre el futuro adecuada para cada persona, motivando que el cambio parta de ella misma. Puesto que el cambio requiere mucho tiempo y energía, es muy importante tener claro qué cambios merece la pena luchar porque la vida es breve.

A nadie le gusta que le cambien, las personas cambiamos cuando pensamos que la decisión del cambio parte de nosotros mismos. Pese a que esta percepción es a menudo irreal ya que estamos sujetos a la influencia de múltiples factores como la cultura, la educación, la familia y los amigos, las circunstancias. A veces cambiamos porque sucede algún evento trágico en nuestras vidas. Pero cuando pensamos que tenemos el control y la autonomía para cambiar es cuando nos sentimos contentos de hacerlo. Es cuando se puede producir un cambio profundo y duradero. Si el cambio viene forzado por una orden de otra persona es probable que no se llegue a producir (aunque te digan que sí) o que tenga consecuencias destructivas.

Los seres humanos somos irracionales. Todo el mundo cree que su pensamiento es lógico, que tiene sentido y puede explicar el por qué de sus motivaciones. Salvo personas con enfermedades mentales severas, cada persona encuentra un sentido a lo que hace. El cerebro simplifica la realidad para que podamos entenderla y sobrevivir en el mundo, construyendo modelos y patrones que nos permiten clasificar y procesar la información. Pero la realidad no es lo que vemos ni percibimos, cada cual ve su realidad. Para encontrarle sentido a nuestro mundo, el ego se interesa por la información que refuerza nuestras creencias (sesgo de confirmación), y rechaza las opuestas. Por eso preferimos leer un libro de una ideología afín y evitamos leer uno que pueda poner en duda nuestros esquema de creencias.

Desde una posición de "mi planteamiento es lógico y el tuyo no", no cambiaremos a nadie. No se trata solo de cómo lo expresemos sino que de verdad lo pensemos. En ese juego hay un ganador y un perdedor, mi visión contra la tuya. Desde ahí las personas no nos sentimos reconocidas, ni entendidas de verdad.

"Me estas tratando de convencer de que tus ideas tienen más sentido que las mías pero no me entiendes porque no llevas las mismas gafas de ver el mundo que llevo yo. No me ves como yo me veo a mí y como veo la vida." 

Esa persona sabe que está siendo juzgada. Es inevitable que juzguemos a los demás porque el cerebro lo hace tan rápido que ni nos damos cuenta. Es condición humana ver primero nuestras diferencias con los demás que las coincidencias; "es más guapo, más feo, más fuerte, más gordo, más delgado, más inteligente,..." No podemos evitar que se produzca ese juicio immediato pero sí podemos elegir ignorarlo, dejarlo fuera de la conversación y de los pensamientos a la hora de tratar a los demás. Al mismo tiempo necesitamos aceptar que también estamos siendo juzgados cuando nos exponemos a un proceso de cambio, que es natural. Una de las mejoras herramientas que existen para comunicarnos sin juicio es la Comunicación No Violenta.

La clave del cambio es llegar a ver al otro de verdad, con todo su equipaje. Cuando el otro se sabe reconocido entonces puede querer subirse a nuestro barco porque juntos decidimos el rumbo que ponemos hacia un destino mejor.

El líder es aquella persona que consigue que los demás quieran subir a su barco y remar juntos por voluntad propia, sin forzar a nadie. Así lo explica Daniel Gabarró en Liderazgo Consciente.

En relaciones difíciles las conversaciones sobre el cambio no funcionan si son demasiado directas. "Explícame, ¿por qué has suspendido el curso?", ¿por qué no te pones a trabajar?"¿Por qué has dejado ese trabajo?". Ser tan directos ante cuestiones delicadas provoca que la otra persona se cierre a la defensiva. En relaciones familiares y laborales difíciles, no podemos abordar la conversación de frente sino en diagonal. Compartiendo tiempo juntos, momentos buenos y conversando sobre cosas sin importancia. Poco a poco, los temas importantes irán saliendo a la luz sin forzarlo, en pequeñas dosis. Así podremos ir aprendiendo a sentir como siente el otro.

Es muy importante mirar a los ojos durante la conversación y permitir que haya silencios. El silencio permite crear espacio para la reflexión y la respiración consciente. También contribuye a provocar una tensión sana que mantiene viva la atención. Es importante que la conversación se produzca cuando se reúnan las condiciones adecuadas para que ambas personas se sientan receptivas a escuchar y comunicarse. Es contraproducente iniciar la conversación cuando una de las dos está estresada porque dispone de poco tiempo, o cuando hay mucho ruido en el ambiente, temperatura extrema o no hay intimidad, es decir, hay personas escuchando que no deberían... hay que elegir el momento adecuado para la conversación y cuidar que solo estén las personas que deben estar, nadie más.

Uno de los principales motivos por los que no cambiamos es el miedo. Todo el mundo tiene miedo a algo. El miedo es una herramienta útil que nos da información para mantenernos con vida. El cerebro reptiliano se encarga de decirnos "quédate en casa que estas mejor", "quédate en tu trabajo que es estable y no está tan mal", "mejor no digas nada", "no saldrá bien", "¿qué van a pensar de ti?", "no vales lo suficiente", "no das el nivel", "este año no, mejor el próximo". Su función es mantenernos vivos en un entorno hostil. Sin esa parte del cerebro no estaríamos aquí. Aunque tiene su utilidad, el mundo en que vivimos hoy no tiene los peligros del paleolítico por lo que entrar en pánico nos limita. Entre la emoción y la acción tenemos un espacio para respirar donde la parte frontal del cerebro tiene la oportunidad de decirle a la amígdala, "gracias por tu consejo pero ahora no es eso lo que necesito". El espacio entre la emoción y la acción es algo que trabaja mucho Rosa Elvira González en sus formaciones y algo que también he escuchado de líderes de éxito como Roberto Canales. No es fácil, lleva toda una vida. Pero ciertamente comprender nuestro cerebro primitivo, el hecho de que es humano, es una ayuda para empezar a caminar hacia ese lugar. Entender cuándo el miedo de los demás está actuando para bloquearles es fundamental para ayudarles a vencerlo.

El líder es seguido cuando hace que los demás se sientan seguros, mostrando un camino en el que no hay miedo.

Uno de nuestros mayores miedos es la ira del tirano interior, como díría Hana Kanjaa en su gran libro. Todos cargamos en la mochila la marca de la vergüenza que alguien nos hizo sentir en algún momento. Pensamos que tememos a la situación del exterior, pero en realidad a menudo es miedo a la voz de ese personaje interior que nos sabotea. La que te dice que no eres suficientemente. Que deberías ganar más dinero, tener un puesto más alto en la empresa, ser más fuerte, estar más delgado, ser más guapo, más inteligente, ser más constante, más valiente...  Es hora de decirnos que ya somos suficiente, como dice Brené Brown en su gran charla TED, el poder de la vulnerabilidad.

En algún lugar leí que por nuestra mente pasan muchos más pensamientos negativos que positivos durante el día. Tiene sentido de cara a la supervivencia en el paleolítico.  Podemos elegir no subirnos al tren de los pensamientos negativos. No es fácil en absoluto, pero es posible. Hace poco escuché una poderosa frase que se me quedó grabada: "Donde hay amor, no hay miedo" - resulta ser una frase bíblica.

Más allá del miedo, la motivación intrínseca se compone de otros factores como los sueños, los deseos. Y también emociones que asociamos como negativas pero que son extremadamente útiles y necesarias para mantenernos motivados el tiempo que haga falta hasta cambiar las cosas. Si el Dr. Martin Luther King hubiera sido blanco, su motivación para provocar el cambio en la sociedad no hubiera sido la mismo. El Dr. Luther King tenía un sueño, pero también sufría todo tipo de maltrato con sus consecuentes emociones negativas.  Esto no significa que haya que infligir castigo en los demás para que cambien, eso sería un jefe tirano y no un líder. Lo que significa es que si entendemos las emociones negativas de los demás podemos hacer palanca con ellas. Por otra parte sus sueños son lo que nos permite co-crear ese atractivo futuro. Sobre el impacto de las emociones en el cambio aprendí leyendo el libro A Beatiful Constraint.

El dilema del coste hundido también juega un papel importante en la toma de decisiones; en algún momento del pasado hicimos una inversión y nos anclamos a aquel esfuerzo pese a que es inútil para el futuro. Por haber gastado un tiempo o un dinero, seguimos gastando más tiempo o más dinero o simplemente perdiendo oportunidades. ¿Cuál es el coste hundido que impide el cambio en la persona en que lo buscas? ¿podemos explicarle que aquel regalo del pasado ya no sirve para el futuro? ¿que el pasado es pasado?

Todo esto aplica tanto al cambio en los demás como al cambio interior, al de tí mism@. Si el cambio que buscas es en tí, además hay otra poderosa pregunta que añadir a las de arriba:

  • ¿En quién te quieres convertir?

En lugar de pensar qué quieres cambiar de tí, piensa en quién te quieres convertir. Imagínate como piensa esa persona que quieres llegar a ser, cómo se comporta, cuál es su actitud. Ahora prueba a comportarte como si ya fueses esa persona. Actúa como si ya hubieses llegado a ser quien quieres ser, imitando a ese yo del futuro, porque imitando podemos cambiar nuestro discurso interno y llegar a donde queremos. Ejemplo: si quieres ser un gran conferenciante, súbete al escenario como si ya lo fueses, como si hubieses dado miles de conferencias y tuvieras reconocido prestigio.

Buena parte del contenido de este artículo han sido lecciones aprendidas de Seth Godin mediante sus libros, sus podcasts y por supuesto gracias a altMBA, especialmente a mis compañeros de curso.

La oportunidad de la pequeña frustración

Las pequeñas dificultades son una oportunidad excelente para observar cómo funciona tu mente. Cuando no puedes abrocharte o quitarte el broche de la pulsera, no puedes abrir o cerrar el grifo, no consigues sacar un clavo o un tornillo. Tropiezas, caes y te manchas la ropa. Vas rumbo al aeropuerto con el tiempo más bien justo y te encuentras con un atasco. Son esas situaciones cotidianas que no ponen en peligro tu vida y sin embargo pueden suponerte una escalada de ira, de estress, de daño a tu autoestima... te llevan a un estado mental negativo que te puede arruinar el día. Es tu mente la que está llevándote al sufrimiento, no es la realidad. Es el momento ideal para reconocer esa voz interior que viene a chincharte y que puedes ignorar. Esta situación es un espacio de entrenamiento perfecto porque tu vida no corre peligro, tus emociones son reales y mediante la respiración y la observación del propio pensamiento puedes comprender lo que está ocurriendo y dejar de identificarse con el sujeto que está frustrado. Puedes aprender a dejar de culpar a los demás por lo que sea que te está ocurriendo. Es un campo de experimentación que te permite medir el progreso en tu trabajo interior y te prepara para la convivencia contigo mismo y con los demás. También te prepara para las situaciones que verdaderamente son importantes en la vida.

Aprovecha la oportunidad de la frustración