Hasta ahora he escrito tres libros, todavía estoy aprendiendo a escribir, me queda muchísimo por aprender. No obstante, me gustaría compartirte lo que he aprendido y lo que me está funcionando, cosas que voy a tener en cuenta para los próximos libros.

Recopilar ideas

Lo más directo para mí es escribir sobre temas en los que tengo mucha experiencia, sobre las ideas que tengo más claras. Cuanto más claro lo tengo, mejor lo sé contar y menos tiempo pierdo reescribiendo. Durante los años anteriores a la escritura de mis dos últimos libros estuve recopilando ideas que quería contar. Sin ningún orden determinado, simplemente para tenerlo todo apuntado en algún lugar.

Hacer un borrador del índice

Cuando ya no se me ocurrían más ideas hice el índice del libro, tanto de los capítulos como de los apartados dentro de los capítulos. Como si el libro ya estuviera escrito (¿deformación profesional por TDD?), escribo el índice que me imagino que debería tener el libro acabado. No es el índice definitivo, sino un documento dinámico que ha ido cambiando durante todo el proceso. La idea de este índice es que me ayude a generar el hilo conductor para el libro. Cuanto más completo es el índice inicial, más directo voy a escribir en el día a día. No he escrito el libro de manera lineal según el índice, sino que iba saltando según me sentía más inspirado a escribir sobre un tema u otro. Así podía darse el caso de estar una semana con el capítulo 1 y la semana siguiente estar con el capítulo 7 y un apartado del 5. El índice me servía para no tener que pensar con qué ponerme cada vez. Conforme iba terminando capítulos, los reordenada, los partía en dos o los fusionaba. Total, que el índice era muy dinámico. Mi primer libro lo escribí sin ningún esquema y terminé borrando muchísimas páginas porque no sabía donde encajarlas bien, se salían demasiado de la temática o ya no me parecía que aportasen suficiente valor.

Compartí el índice con mi equipo para que me dieran feedback sobre el mismo y durante el proceso iba actualizando la página de Notion donde tenía ese índice compartido con los cambios.

Escribir todos los días un rato

Para mí y para muchas otras personas, no es posible tener inspiración para escribir 8 horas al día. Yo me encontraba cómodo escribiendo una, dos o máximo tres horas al día. Según he escuchado en entrevistas a varios escritores, es muy común. Hay gente que escribe un solo día en semana y le cunde, pero para muchos lo mejor es hacerlo de manera rutinaria, un poquito cada día. Para mí, cada mañana. Mi primera tarea de trabajo era ponerme a escribir, antes de reuniones y de cualquier otra cosa. Solía empezar leyendo lo escrito el día anterior para hacer mejoras y de paso inspirarme para continuar por donde lo había dejado. Incluso muchos fines de semana escribía a ratos. Si dejo de escribir durante semanas pierdo totalmente el hilo y la cadencia, por lo que prefiero hacer quince minutos que nada.

No abandonar en los momentos difíciles

Para el último libro he estado escribiendo como año y medio, prácticamente a diario. Hubo épocas en las que no tenía muchas ganas o en las que pensaba que la gente no tendría suficiente interés y mi libro no aportaría lo suficiente. Momentos en que uno se cuestiona si merece la pena el esfuerzo. Bueno, pues ahí es cuando hay que seguir, por lo menos hasta haber rellenado el índice previsto para el libro. Al fin y al cabo, escribiendo un libro de ensayo tienes que investigar mucho, leer otros libros y terminas aprendiendo mucho más sobre la temática. Es como hacer una tesis, te proporciona un conocimiento bastante más profundo del que tenías y solo por eso merece la pena terminar lo que te has propuesto. También por eso conviene no tener un índice demasiado ambicioso. Yo opino que un libro de 400 páginas echa para atrás a la gente, pero dos libros de 200 no tanto, por lo que soy más partidario de hacer sagas que libros gordos.

Pedir feedback

Puede que una o dos personas se embarquen conmigo en un libro y me vayan dando mucho feedback mientras lo escribo. Afortunadamente, ha sido así con Código sostenible. Me gustó compartirles cada capítulo que terminaba. Rebotar ideas con estas personas es fundamental para añadir y quitar contenido, mejorar explicaciones, reordenar ideas… La colaboración o implicación de estas personas es fundamental en todo el proceso. Para mí conversar cara a cara con ellas tomando un café y comentando los temas del libro, ha sido tremendamente valioso. Mi consejo es buscar de antemanos quiénes son estos aliados que te van a acompañar durante el proceso del libro, serán como tus coach.

Ahora bien, la mayoría de las personas que van a leer el borrador y dar feedback no podrán implicarse tanto. Cuando ya pensé que tenía el manuscrito completo lo compartí con un grupo de unas veinte personas para recibir feedback. Gracias a sus comentarios hice cambios en el libro, a veces grandes cambios. Incluso terminé añadiendo capítulos nuevos. Muy poquísima gente pudo hacer el esfuerzo de volverlo a leer. Lógicamente, la gente tiene muchas más prioridades que leer el borrador del mismo libro varias veces. Así que te diría que lo compartas con la gente que tiene poco tiempo cuando ya el libro esté en un punto que consideres final. Incluso puedes pensar en diferentes grupos de personas para las diferentes etapas por las que pases con el libro.

Es fundamental tener la mente muy abierta para sacarle todo el jugo al feedback, no ponerse a la defensiva por los comentarios. Puede costar porque dedicas mucho tiempo a escribir.

Releer muchas veces el libro

Habré leído Código sostenible fácilmente decenas de veces si sumamos la lectura de cada día sobre lo escrito el día anterior, más las revisiones posteriores. Es bueno recordar que cuanto más escribes, más vas a tener que leer. Al final he borrado muchas páginas del libro, incluso he dejado capítulos fuera, para centrarme en mantener la máxima calidad en los que sí se quedaron en el manuscrito final. Cuando el libro está completo y a la venta, paso meses sin volverlo abrir, porque estoy asqueado de tanto leerlo.

Tener la revisión de una editora especialista

Es fundamental que una persona especialista en castellano corrija el libro. Signos de puntuación, expresiones, además de la revisión ortográfica. Para mí sigue siendo difícil saber dónde pongo las comas todavía, a pesar de lo muchísimo que me han enseñado mis editoras. Ha sido muy enriquecedor, además tener un punto de vista no técnico sobre mi forma de expresarme, porque me ha ayudado a orientarme hacia la simplicidad. Frases más cortas, ideas explicadas lo más clara y directamente posible. No sacaría un libro sin la cuidada revisión de una editora profesional.

Crear un poco de expectativa antes de la publicación

Personalmente, prefiero no decir públicamente que estoy con un libro hasta que está muy avanzado, y luego no empezar a generar expectativa hasta que la publicación se ve en el horizonte. En ese punto me ayuda armar una landing page donde la gente interesada se puede inscribir para estar avisados del lanzamiento. Generar ganas en la gente es muy positivo para conocer además quiénes son las personas que más te siguen, las que más apuestan por ti, para tener buenos detalles con ellas.

Trabajo posterior

Escribir el libro es solamente la mitad del trabajo. Luego viene la otra mitad, promocionarlo para que la gente lo conozca. Autores a los que sigo dedican un año a escribir y el siguiente a promocionar, como las bandas de rock que sacan discos con frecuencia. Hay que ir a eventos, participar en podcasts, escribir en blogs, publicar en redes sociales, gastar dinero en SEM, hacer buen SEO, etc etc. Estamos en la lucha por la atención, no es fácil dar a conocer el trabajo.

Savvily

Para no hacer todo solos hemos creado Savvily, una editorial donde hay una comunidad de personas que escriben y que revisan. ¿Te animas a escribir un libro técnico en castellano?, ahora lo tienes más fácil 😉